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El gigante de 25 dólares: ¿Por qué el be quiet! Pure Rock Slim 2 es suficiente para la mayoría de los jugadores?

Al armar un ordenador, una de las piezas que más se suele posponer es el disipador del procesador. La gente dedica la mayor parte del presupuesto a la tarjeta gráfica, al procesador o al almacenamiento; y cuando llega el turno del disipador, entra en juego el enfoque de «el que viene en la caja sirve» o «compro el más barato». Sin embargo, el nuevo modelo Pure Rock Slim 2 de be quiet! demuestra que incluso con un presupuesto ajustado se puede alcanzar una solución de refrigeración seria. Este compacto disipador de torre con ventilador de 92 mm, con un precio de etiqueta de unos 25 dólares, vuelve a poner sobre la mesa la pregunta de «¿realmente necesito un disipador grande?». En este artículo analizaremos por orden qué ofrece el producto, en qué sistemas es una elección razonable y dónde alcanza sus límites.

¿Por qué los disipadores compactos vuelven a estar de actualidad?

Cuando se habla de disipadores de torre, normalmente vienen a la mente enormes bloques de metal. Los modelos con ventilador de 140 mm, que ocupan casi la mitad de la placa base, siguen siendo sin duda la opción más segura para procesadores de alto consumo. Pero no todo el mundo necesita semejante bestia. Los ordenadores de oficina, los sistemas de formato pequeño (SFF), los centros multimedia y los equipos de juego de gama media suelen funcionar perfectamente con una capacidad de refrigeración mucho más modesta.

Es aquí donde destaca la clase de 92 mm, presente en el sector desde hace mucho tiempo. En este segmento llevan años existiendo productos de numerosas marcas, por lo que el movimiento de be quiet! no supone técnicamente ninguna pretensión de novedad. La verdadera cuestión es que un fabricante grande y reconocido entre en esta clase con un precio realmente agresivo. Lo llamativo del Pure Rock Slim 2 es que traslada algunos enfoques empleados en disipadores de gama alta a un paquete mucho más económico. En resumen, el producto no pretende ser «el mejor»; pretende ser «el suficiente para la mayoría de los usuarios».

Esta distinción es importante, porque en el mundo del hardware estamos condicionados a querer siempre más. Más TDP, más radiador, más heatpipes... Sin embargo, en los escenarios de uso reales, las situaciones en las que el procesador trabaja constantemente a plena carga son la excepción, no la norma, para la mayoría de jugadores y usuarios de oficina. Cuando aceptas esta realidad, también queda claro por qué un disipador pequeño sigue siendo una opción válida.

Medidas y compatibilidad con la caja: aquí está el verdadero punto de venta

Medidas y compatibilidad con la caja: aquí está el verdadero punto de venta

El punto más fuerte del Pure Rock Slim 2 son sus dimensiones. El disipador tiene solo 135 mm de altura, 82 mm de profundidad y 97 mm de anchura. Estas medidas resultan realmente pequeñas al lado de un disipador de torre típico y eliminan en gran medida la preocupación de «¿podré cerrar la tapa?». Especialmente en cajas con limitaciones de altura, esta diferencia se vuelve salvadora.

Para dar un ejemplo concreto, una de las cajas de formato pequeño más populares, la Cooler Master NR200, admite una altura máxima de disipador de 155 mm. Este límite descarta de entrada a muchos disipadores de torre que podrían considerarse compactos. El Pure Rock Slim 2, en cambio, cabe cómodamente en esta caja y se mantiene en una posición que le permite trabajar junto con el flujo de aire de la caja. Que en una caja estrecha el disipador pueda colocarse en armonía con el flujo de aire, y no en contra de él, es un detalle que influye directamente en el rendimiento térmico.

La segunda gran ventaja es la compatibilidad con la memoria. El disipador es tan delgado que, aunque todas las ranuras de RAM de la placa base estén ocupadas, no se produce ningún conflicto. Para los usuarios que utilizan memoria de perfil alto o que planean ampliarla en el futuro, es una comodidad que no conviene pasar por alto. En los disipadores grandes puede ser necesario desplazar el ventilador hacia arriba, desmontar los disipadores de la memoria o cambiar por completo a otro modelo; aquí no existe ese problema.

Cuando todo esto se junta, el panorama que surge es el siguiente: si tu objetivo es montar una refrigeración líquida o gastar dinero en un disipador que llene la caja, este producto no es para ti. Pero si tu objetivo es hacer funcionar el sistema a temperaturas razonables, en silencio y sin problemas, las medidas compactas no son una carencia, sino una ventaja directa.

La realidad del mercado detrás de la etiqueta de 25 dólares

La realidad del mercado detrás de la etiqueta de 25 dólares

En cuanto al precio, la cosa se complica un poco. El precio de lista oficial del producto es de 25 dólares, y esa cifra es sin descuento. Es decir, de vez en cuando es posible que baje incluso por debajo. Sin embargo, un problema surgido recientemente en el mercado dificulta alcanzar ese precio: los vendedores externos compran en bloque componentes de ordenador recién lanzados y los revenden en plataformas como Amazon y Newegg a precios mucho más altos.

La consecuencia práctica es que, al comprar, hay que fijarse un poco más en los listados. Puedes ver varios listados del mismo producto de distintos vendedores y encontrarte con diferencias de precio considerables entre ellos. La buena noticia es que el precio de 25 dólares sigue existiendo en algún lugar; solo hay que no lanzarse al primer listado que veas.

Si dejamos a un lado esta discusión sobre el precio, la posición del producto en su segmento se entiende con más claridad. En el mercado hay muchos disipadores en la clase de 92 mm, y algunos de ellos llevan años a la venta. Sin embargo, los modelos a este nivel de precio que salen de las manos de una gran marca y cuentan con el respaldo de garantía y servicio de un fabricante reconocido son bastante limitados. Lo que hace atractivo al Pure Rock Slim 2 es precisamente este equilibrio: la confianza de marca y el bajo precio reunidos en el mismo paquete.

Diseño: una estructura sencilla pero que sabe lo que hace

Diseño: una estructura sencilla pero que sabe lo que hace

En el apartado del diseño, be quiet! no ha recurrido a adornos innecesarios. Nos encontramos ante una densa fila de aletas de aluminio y tres heatpipes de cobre de 6 mm que descienden hasta la base. Los heatpipes se apoyan en una base de contacto directo (direct touch); es decir, los tubos se encuentran con la superficie del procesador sin intermediarios. Es un enfoque muy utilizado en el sector que mantiene bajo el coste y hace eficiente la transferencia de calor.

En la base viene pasta térmica aplicada de fábrica. Una advertencia pequeña pero importante: antes de empezar el montaje no hay que tocar esa capa protectora, porque si se borra la pasta tendrás que volver a aplicarla. Aunque parezca un detalle menor, es una trampa fácil de pasar por alto para quien monta un disipador por primera vez.

El ventilador de 92 mm del disipador es el modelo Pure Wings 2 de la marca y puede alcanzar hasta 2300 RPM. Este número de revoluciones puede parecer alto a primera vista; muchos disipadores de 120 mm funcionan a velocidades mucho más bajas. Pero el número de revoluciones por sí solo no significa ruido. El diseño de las aspas, la calidad del rodamiento y la geometría del flujo de aire son los factores que realmente determinan el resultado. De hecho, este ventilador destacó como uno de los más silenciosos que encontramos durante las pruebas; volveremos sobre este tema en el apartado de rendimiento.

Las diferencias con el anterior Pure Rock Slim son modestas. La fila de aletas se ha alargado un poco hacia atrás y se ha hecho un pequeño cambio en la placa base. La novedad más evidente está en el ventilador y en el sistema de instalación. Es decir, si ya tienes la primera generación, no hay una revolución que te obligue a darte prisa para actualizar. Si es la primera vez que lo compras, lo lógico es optar directamente por la nueva versión.

Instalación: gran comodidad en AMD, método clásico en Intel

El proceso de instalación es uno de los aspectos más destacados del producto. be quiet! envía el soporte de AMD montado tal como sale de la caja. Es una elección sensata que no hace perder el tiempo al usuario en el primer paso y que reconoce lo extendidos que están los sistemas AMD en el mercado. En el lado de AMD tampoco se necesita ningún accesorio de montaje adicional: el disipador se encaja directamente en el hardware de montaje estándar de AMD que viene con cada placa base.

¿Y cómo funciona la instalación en la práctica? Se da la vuelta al disipador y se presionan los pequeños soportes con las partes estriadas hacia abajo; después se gira el disipador para engancharlo por ambos lados con clips y, por último, se presiona primero un lado y luego el otro para completar la operación. En total, un trabajo de unos pocos minutos. El único punto que hay que tener en cuenta es que no se trata de un montaje atornillado: en los sistemas con clips queda inevitablemente un mínimo margen de movimiento. Sin embargo, be quiet! ha controlado tan bien esa holgura que en la práctica no se percibe un juego molesto. El resultado obtenido con el hardware de montaje estándar ofrece una experiencia de instalación realmente bien resuelta.

En el lado de Intel, en cambio, el panorama no es tan brillante. Hay que desmontar los soportes de AMD con dos tornillos y colocar en su lugar los de Intel. Es más, be quiet! ha optado por utilizar para Intel el antiguo método de montaje push-pin (presionar y encajar). Este sistema es realmente práctico en cuanto a facilidad de uso, pero no es ideal en lo que respecta a la presión de montaje. Mientras que los sistemas atornillados aplican una presión más homogénea sobre la superficie del procesador, el método push-pin se queda atrás en este aspecto. Es decir, los usuarios de Intel se ven obligados a elegir entre la facilidad de instalación y la calidad del montaje.

Aun así, en la valoración general el proceso de instalación debe anotarse en el lado positivo del producto. Tanto en el lado de AMD como en el de Intel ofrece una experiencia que no hace perder horas al usuario ni requiere una caja de herramientas. Especialmente para quien monta un sistema por primera vez, esto puede ser más importante que las especificaciones técnicas.

Ruido y rendimiento: los límites del silencio

Pasemos a la parte que de verdad despierta curiosidad. Al comparar en las pruebas los porcentajes de velocidad del ventilador con las mediciones en decibelios, el resultado es bastante impresionante: el ventilador, incluso al 70 % de velocidad, alcanza el umbral mínimo de ruido del instrumento de medición. Es decir, hasta ese punto no se oye prácticamente nada. Incluso a plena velocidad, el límite superior se mantiene en torno a los 40 decibelios. Este valor significa que se adelanta a muchos rivales que suelen funcionar de forma mucho más ruidosa.

Lo más curioso es que el Pure Rock Slim 2 no se queda atrás en la competición contra disipadores más grandes y más caros. En las pruebas a 95 W ofrece un cuadro directamente competitivo. En los gráficos comparativos vemos que el 212 Evo es más caro y que, sin embargo, el Slim 2 ofrece una refrigeración a la altura del Noctua U12S con niveles de decibelios más bajos que el 212 Evo. Esto es un indicador de lo interesante que resulta el punto al que ha llegado el equilibrio precio-rendimiento.

Al subir al nivel de 125 W surge un resultado aún más llamativo. Conviene recordar que 125 W está bastante cerca del umbral de TDP máximo de 130 W del Slim 2. Aun así, el disipador gestiona la situación de forma sorprendentemente buena. Es más, al primer vistazo cuesta creer los resultados; las pruebas se repitieron muchas veces y el resultado no cambió. El producto proporciona una refrigeración casi idéntica a la del Noctua NH-U12S hasta los 37 decibelios y supera al 212 Evo en todos los niveles de esta prueba. Un panorama que no se esperaría de un disipador pequeño.

Para ser justos, el Pure Rock Slim 2 no es un producto que lo domine todo. Con procesadores de alto consumo alcanza rápidamente sus límites y, aunque parece inigualable en esta categoría de precio, en la gama alta hay muchas soluciones que lo superan. Aun así, teniendo en cuenta su tamaño y su precio, resulta difícil proponer alternativas, especialmente para quienes buscan un disipador asequible. Que consiga meter silencio y rendimiento en el mismo paquete es su mejor carta.

¿Dónde se atasca? La realidad de los 150 W

Pero cuando las cosas suben al nivel de 150 W, el panorama cambia por completo. Bajo esta carga el disipador alcanza su capacidad térmica muy rápidamente y ya ha dado todo lo que podía dar. Aquí no hay mucho más que decir: con esta carga de calor necesitas un disipador más grande.

Conocer este límite es de importancia crítica a la hora de tomar la decisión de compra. Si utilizas un procesador de la clase de 65 W o 95 W, o si montas un sistema de juego de gama media, el Pure Rock Slim 2 será más que suficiente. Pero si tienes un procesador de alto consumo, con overclocking o que trabaja constantemente bajo cargas de trabajo pesadas, este producto te dejará en la estacada. A la hora de elegir un disipador, fijarse en el consumo real de tu procesador es mucho más sensato que fiarse de recomendaciones generales.

Otro punto importante es el siguiente: el valor de TDP máximo de 130 W es una referencia para escenarios de uso típicos, no para un sistema que vaya a funcionar constantemente a plena carga. El comportamiento del producto ante cargas altas de corta duración puede ser distinto del que tiene bajo carga constante. Por eso, al evaluar el producto hay que aclarar la pregunta «¿qué trabajo hago?».

Conclusión: para quién es adecuado y para quién no

En resumen, el be quiet! Pure Rock Slim 2 combina en un solo paquete sus medidas compactas, unos buenos niveles de sonido y la facilidad de instalación. Es impresionante que cumpla a este nivel de precio los tres criterios básicos que se buscan en un disipador. Y además lo hace compitiendo con los disipadores de gama de entrada que llevan años a la venta y que todos eligen.

¿Y quién debería comprar este disipador? Para quienes montan un sistema en una caja estrecha, para quienes han ocupado todas las ranuras de memoria, para quienes usan RAM de perfil alto y para quienes quieren destinar su presupuesto a otras piezas, el producto es claramente una elección razonable. Para quienes montan un sistema de oficina o de juego silencioso con procesadores de bajo consumo, también ofrece una capacidad más que suficiente.

¿Quién no debería comprarlo? Si tienes un procesador de alto consumo, que trabaja constantemente a plena carga o con un overclocking agresivo, tendrás que dirigir tu mirada hacia soluciones más grandes y más caras. Del mismo modo, los usuarios de Intel a quienes no les convenza el método de montaje push-pin también pueden orientarse hacia alternativas.

La verdadera lección que da este producto es esta: no hay que evaluar los disipadores solo por su tamaño. Un pequeño montón de metal, emparejado con el sistema adecuado, puede producir resultados cercanos a los de rivales mucho más grandes y caros. La mayoría de los usuarios no necesitan en realidad un enorme disipador de torre; lo que necesitan es una solución compatible con su sistema, silenciosa y asequible. El Pure Rock Slim 2 encaja exactamente en esa definición y, teniendo en cuenta su precio de 25 dólares, es muy fácil recomendarlo en este segmento.

Fuente: Hardware Canucks

NE
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